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Película – La chica danesa

La chica danesa poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Danish Girl

Año: 2015

Basado en el libro de David Ebershoff

Director: Tom Hooper (El discurso del rey, Los Miserables)

Guión: Lucinda Coxon

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Danny Cohen

Reparto

  • Eddie Redmayne
  • Alicia Vikander
  • Matthias Schoenaerts
  • Amber Heard
  • Ben Whishaw

De momento Tom Hooper ya lleva dos suspensos en mi marcador particular de películas que haya visto de él. A falta de “El discurso del Rey” de la que me han hablado bien, con “Los Miserables” tuve un desencuentro con Malosa que me hizo plantearme mis gustos cinematográficos al no disfrutar de semejante drama, con tal plantel de interpretaciones y con semejantes números musicales. Pero lo cierto es que, pese a ser tremendamente academicista y derrochar corrección formal a raudales, el cine de Hooper se caracteriza por ser increíblemente aburrido e intentar llegarnos al fondo del alma con los dramas que presenta. Pero la consecuencia directa (al menos en mi caso) es que el lento ritmo que le imprime a su cine hace que te aburras irremediablemente y uno pierda el interés al rato de empezar. Y si delante tenemos una película densa como ella sola, lo único que se consigue es que sea cual sea la temática que se trate, acabe importando bien poco a los espectadores.

Basado en la historia real del pintor Einar Wegener, quien en la Dinamarca de los años 20 se convirtió en el primer transexual que se sometió a un cambio de sexo. Casado con su mujer Gerda también pintora, todo comienza cuando le pide que suplante un rato a la modelo que estaba usando la artista en un retrato. Tras ponerse la ropa que debía usar la chica para posar, dentro de Einar se despierta algo que le va reclamando el ponerse vestidos de mujer cada vez con mayor frecuencia. Su mujer asiste entre perpleja y bromista a la transformación, que incluye maquillaje y pelucas para pasar desapercibidas en fiestas y eventos sociales. Pero Einar cada vez se va sintiendo más Lili, el alter ego que se inventan para su nueva personalidad y que se convierte en la mejor musa para los cuadros de Gerda. Ésta empieza a tener éxito por primera vez en su vida gracias a los retratos de Lili, mientras coquetea con los caballeros que la cortejan, ignorantes de que debajo se esconda el cuerpo de un hombre. Las bromas van dando paso a la preocupación de la mujer de Einar, que reniega cada vez más de su personalidad masculina, mientras busca en la medicina las razones que le expliquen sus tendencias. Finalmente, se le ofrecerá la solución mediante una técnica que nunca se ha intentado, como única manera de que Lili sea feliz para siempre.

A pesar de la gravedad y la seriedad del argumento, la película es soberanamente aburrida e intrascendental hasta decir basta. Tom Hooper consigue otra vez lo mismo que en “Los miserables”, que es mostrar durante el metraje una falta total de ritmo incapaz de enganchar al espectador. Esto hace que en ningún momento entremos en la cinta, ni nos sintamos cómplices con el drama del primer transexual de la historia. Sencillamente se hace larga y falla al intentar hacernos empatizar con la historia, un error de vital importancia en este caso en concreto dadas las características de la temática presentada, de una seriedad e importancia tal que se corría el riesgo de caer en la incomprensión de la gente. Y es así lo que ha pasado, ya que durante dos horas asistimos impávidos a una suerte de desencuentros entre una persona que no siente que esté en el cuerpo correcto, frente a su mujer que sufre tanto o más que su propio marido este drama de principios de siglo. Una mujer que es tanto o más la auténtica protagonista del relato, tal está focalizada la trama en ella, por debatirse entre el amor incondicional del hombre con el que se casó y la perplejidad de enfrentarse ante un problema que nunca antes se había presentado.

Sí, las interpretaciones son espectaculares. Eddie Redmayne se gana a pulso el respeto de la industria después del su anterior Óscar por su retrato de Stephen Hawkings en “La teoría del todo”, y demuestra que es capaz de darnos interpretaciones asombrosas cambiando de registro continuamente. Aquí está soberbio con su amaneramiento gradual y su ventana abierta a sus fantasmas interiores. Y Alicia Vikander es el contrapunto perfecto a la narración dramática de estos personajes, siendo más sufridora ella que el propio Einar durante todo el metraje. Y la labor de fotografía es, sencillamente magnífica, conjugando el diseño de producción de un drama de los años veinte del país escandinavo con la pintura propia de la época, fiel reflejo del trabajo bohemio como artistas de la pareja protagonista.

Pero todo esto no basta para evitar que la cinta nos saque de nuestro letargo durante dos horas, y acaba siendo aburrida, monótona e intrascendental. Al espectador medio le cuesta entrar en la historia e empatizar con el drama del protagonista, algo muy extendido actualmente pero totalmente extraño en la época reflejada. A la falta total de ritmo (la cinta divaga durante una buena parte del metraje) se le unen unos secundarios que no aportan nada de carisma (el amante, el amigo, el médico) con lo que la sensación de que a la película le cuesta arrancar se hace patente incluso avanzados dos tercios del metraje.

Sencillamente, esperaré a ver “El discurso del rey” para no precipitarme en etiquetar a Tom Hooper de cineasta pomposo y aburrido; correcto formal (y políticamente) pero lento e intrascendente a la hora de rodar. Pero de momento me temo que no es plato de mi gusto el realizador británico.

Calificación: Regular

Lo Mejor: La pareja protagonista y la espectacular interpretación de Redmayne.

Lo Peor: Una falta total de ritmo en todo el metraje.

La vería de nuevo: No.

La Recomiendo: No.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Steve Jobs

Steve Jobs Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Steve Jobs

Año: 2015

Director: Danny Boyle (La Playa, Slumdog Millinonaire, Trance)

Guión: Aaron Sorkin

Música: Daniel Pemberton

Fotografía: Alwin H. Küchler

Reparto

  • Michael Fassbender
  • Kate Winslet
  • Seth Rogen
  • Jeff Daniels
  • Michael Stuhlbarg

Si hay películas en las que la labor del guionista pesa más que la del propio director o actores, desde luego que son las escritas por Aaron Sorkin, como el caso que nos ocupa. El escritor del libreto de “La Red Social” o unos cuantos episodios de la serie de TV “El ala oeste de la Casa Blanca” tiene entidad propia para que cada trabajo nuevo que presenta su guión sea más importante que la elección de otros miembros del equipo. Caracterizado por diálogos rápidos y punzantes, con mucha información en poco tiempo, sus películas exigen el doble de atención y esfuerzo por parte del espectador. De hecho, La Red Social es una gran película que roza el estatus de obra maestra y que precisa de varios visionados para entender el ritmo visual y argumental que proponía David Fincher en aquel biopic del prepotente e incomprendido creador de Facebook. Y lo mismo pretende aquí Danny Boyle con la mente pensante que está detrás del Macintosh, iMac, iPhone, y otros tantos productos que han cambiado el mercado de la informática. De hecho, tras la muerte de Steve Jobs en 2011, ya llevamos dos películas con su vida llevada al cine; la otra era Jobs, de 2013, con Aston Kutcher en el papel principal, y con una estructura más al uso del biopic tradicional de narración cronológica. También es de recordar el telefilme “Piratas de Silicon Valley”, de 1999, con Noah Wyle haciendo de Steve Jobs (sí, el doctor Carter de la serie “Urgencias”). Cinta fundamental si queremos enterarnos de más detalles de la vida de Jobs y sus piques con el fundador de Microsoft, Bill Gates. Y es que, mientras que estas dos películas son más didácticas que artísticas, la que nos ocupa con Michael Fassbender como protagonista exige un esfuerzo previo para enterarnos de detalles que da por supuesto el propio Boyle. Cosas como la relación con su hija, los rifi-rafes con los directivos de su compañía, o las tensiones con sus colaboradores se darán por sobreentendidas y el rápido guión nos inundará de sobreinformación que costará asimilar al espectador poco avezado.

La vida del genio fundador de Apple, Steve Jobs, vista a través de tres momentos puntuales en su vida: los minutos previos a tres de las presentaciones de sus productos más revolucionarios con los que intentó cambiar la industria. El primer Macintosh, en 1984; la computadora NeXT, en 1988, después de que fuera despedido de la compañía e intentara encontrar el éxito por su cuenta; y el iMac en la presentación que hizo de él en 1998, una vez readmitido en Apple. Algunos de estos productos fueron un éxito atronador, otros un rotundo fracaso, pero todos condujeron a que Apple fuese lo que es hoy, una empresa revolucionaria que está más centrada en el cliente y en el producto más que cualquier otra. Y en cada época, junto a él, vemos a sus colaboradores y demás personas de su entorno cercano lidiar con su carismática y difícil personalidad: su mano derecha Joanna Hoffman intentando pulir los detalles derivados de su perfeccionismo crónico; su ex novia Chrisann Brenan reclamando por un poco más de atención para ella y la hija de ambos Lisa; su socio inicial en la construcción del Apple II y cofundador de Apple, Steve Wozniak          , buscando el reconocimiento para su antiguo equipo;  el CEO de la compañía John Scully, del que recibe clases de auténtica gestión empresarial; su propia hija Lisa que va creciendo con el paso de los años y se esfuerza en que la dedique algo del cariño que la ha arrebatado durante tantos años… Todo un grupúsculo humano intentando comprender una de las personalidades más difíciles del mundo de la tecnología. Y es que, según palabras del propio Jobs en la película, “yo no soy perfecto, espero que mis productos sí lo sean”.

Resulta curioso que esta cinta se desmarque de los otros biopics en no hacer hincapié en el escaso parecido de Fassbender con el propio Steve Jobs. Un corte de pelo que nos diferencia claramente en qué época de su vida estamos, y un vestuario que evoluciona igual que lo hizo el del personaje real, pero poco más. En su lugar, la interpretación de Fassbender se centra en hacer propios los tics y la soberbia que hacía gala Jobs, tildado de déspota por muchos de sus empleados (y que resaltan todas las biografías que he visto de él). Y de hecho esto es una de las cosas que no podremos evitar pensar mientras vemos la película: yo creo que todo el cine musitaba para sus adentros “menudo cabronazo” mientras veíamos a Fassbender tratar mal a su círculo íntimo de colaboradores. Y es que uno de los grandes activos de la cinta es el rubio actor que está en racha al ser uno de los intérpretes del momento. En todo momento se hace con la cinta y lleva el peso de la misma sin ningún problema por su parte, cediendo el testigo a los secundarios que aquí están magistrales, empezando por una irreconocible Kate Winslet (en algunos momentos no sabemos qué ha sido de la protagonista de Titanic, lo cual es una cosa buena). Y a Seth Rogen está siguiendo los pasos de Jeff Daniels para desencasillarse de la comedia y demostrar su vena dramática. En efecto (y a pesar de que los dos hacen un tipo de comedia totalmente distinta), Jeff Daniels lleva unos años hacia una deriva dramática totalmente de agradecer (Marte, Looper); mientras que nadie pensaba que Seth Rogen pudiera tener un papel en esta cinta de marcados tintes dramáticos, haciendo de un digno Steve Wozniak.

Aparte del guión y del peso de los actores en esta película, otro punto fuerte es la estructura del argumento, dividido en tres actos que representan tres momentos puntuales de la vida de Jobs. Sí, luego están los oportunos flashbacks que explican más cosas, pero la potencia dramática que le imprime la tensión de los momentos previos a un gran acto hace que toda esta comedia humana que se nos presenta sea más trascendental si cabe. Y esta estructura anafórica nos sirve perfectamente para ver la evolución de los personajes en el tiempo, algo fundamental dada la construcción de los mismos. La lástima y el punto negativo de la película, es que el excelente guión de Sorkin en algún momento peca de exceso de detalles y virtuosismo, para pasar a lastrar el ritmo de la cinta. En momentos pasa como con Zodiac o la misma La Red Social, y resultamos apabullados con el exceso de información propiciado por los diálogos ágiles, demasiado en algunos casos. El esfuerzo que exige a los espectadores hace que haya que estar alerta en su visionado, atento a cada detalle o frase que nos va a marcar el devenir de los acontecimientos.

Es por ello que esta revisión de la vida de Steve Jobs no alcanza una nota más alta, quedándose a las puertas del notable raspado. Fracasa allí donde La Red Social triunfaba, aunque la labor de Fassbender nos deja un buen sabor de boca merecedor de la nominación al Óscar de este año. Veremos si lo gana.

Calificación: Buena

Lo Mejor: La original estructura del guión en tres actos, plagados de flashbacks y flashforwards que no hacen de éste un biopic al uso.

Lo Peor: El resultado final queda abigarrado y bastante confuso, fruto de un guión con demasiada información.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí aunque para entender la vida del fundador de Apple hay otras cintas más cercanas a los telefilmes que explican mejor su vida y su personalidad.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2080374/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – The walk (El desafío)

the walk el desafio poster.jpg

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The walk

Año: 2015

Director: Robert Zemeckis (Regreso al futuro, Forrest Gump, Contact, Lo que la verdad esconde, Náufrago, Polar Express, El vuelo)

Guión: Christopher Browne, Robert Zemeckis

Música: Alan Silvestri

Fotografía: Dariusz Wolski

Reparto

  • Joseph Gordon-Levitt
  • Ben Kingsley
  • Charlotee Le Bon
  • James Badge Dale

Antes que nada comentar que esta reseña está dedicada a los cuatro imbéciles que se sentaron detrás de mí en el cine el día que fui a ver esta película, que me arruinaron por completo la experiencia. Francamente no espero que lean esta crítica porque dudo mucho que tengan la suficiente capacidad cerebral para asimilar letras escritas, pero sirva este reproche como revulsivo para todos aquellos payasos que van al cine para no dejar de hablar y hacer chistecillos en voz semialta. Para eso que se queden en casa ahorrándose la pasta del cine y se la gasten en sustancias que aturdan un poco más sus entumecidas neuronas, pero que no fastidien el disfrute a todos los demás que deseen ver una película en pantalla grande sin tener que enterarse de sus desbarros mentales. La verdad es que esta cinta tiene un suspense que te mantiene en vilo durante la última parte (a pesar de la previsibilidad de un argumento basado en una historia real que, poco más o menos, todos nos imaginamos cuál será el resultado); pero para disfrutarlo en su totalidad hay que estar centrado en la trama y evitar a toda costa situaciones externas que se esfuercen en sacarnos continuamente de la película.

Tras el documental “Man on Wire”, que pasó sin pena ni gloria hace pocos meses por las carteleras, la película cuenta la historia real del funambulista francés Philippe Petit, que desde pequeño adquirió la pasión y el entusiasmo de desafiar al peligro andando sobre una cuerda entre dos puntos en las alturas. Es 1974 y las torres gemelas del World Trade Center están a punto de finalizar su construcción, y desde que las ve en fotografía se enamora de ellas a la vez que se obsesiona con la idea de cruzarlas por un finísimo cable desde lo más alto de un edificio a otro. A partir de aquí veremos una crónica del plan que elaboró junto con su mentor Papa Rudy, su novia y un grupo de colaboradores cuyo plan era aprovechar el verano de aquel año antes de que los edificios se terminasen por completo e hicieran casi imposible el acceso a las azoteas. De esta manera seremos testigos de la determinación de un hombre para realizar su pasión y maravillar al mundo con su arrojo y valentía en algo que muchos tildarían de locura sin sentido.

Robert Zemeckis es un director atípico, capaz de crear uno de las mayores Blockbuster de culto de los 80 (Regreso al futuro), contarnos la historia de los USA a través de uno de los personajes más especiales de la gran pantalla (Forrest Gump), adaptar una de las mejores historias de ciencia ficción de los últimos años (Contact), explorar el thriller paranormal y terrorífico (Lo que la verdad esconde), dedicarnos un ejercicio de virtuosismo narrativo (Náufrago) o pasarse a los largometrajes creados completamente de la nada mediante la animación digital (Polar Express, Beowulf). Tras unos años sin dar en el clavo de las grandes producciones exitosas de las que estaba acostumbrado a rodar, “The Walk” es la herencia directa de la experimentación con nuevas técnicas por ordenador que permitan mostrar en pantalla aquello que no existe, ya sean actores o edificios. Y es que esta película es uno de los mejores homenajes más o menos velados a la pareja de edificios que simbolizaban el skyline de Nueva York antes del 11 de septiembre; sin atentados, sin explosiones, esta cinta nos retrotrae a una época más inocente y nos muestra con unos efectos digitales excepcionales como era la panorámica desde lo alto del World Trade Center. En ningún momento nos damos cuenta del truco, no hay ningún fallo que haga que chirrien los efectos informáticos, ni que nos saque de la película. Ni tampoco están supeditados dichos efectos a la historia; es decir, las torres gemelas son los grandes protagonistas que no distraen del verdadero número circense que se nos presenta. Es un caso claro en el que el presupuesto en efectos especiales de una cinta se usa de manera sabia al servicio del argumento.

Dicho esto, la película orbita al principio entre la historia de los orígenes del protagonista Philippe Petit en su Francia natal (sus motivaciones, su pasión por el espectáculo), para ir desembocando poco a poco en el género de robos estilo Ocean’s Eleven. La temperatura sube en esta parte y nos va tensionando de la misma manera que se estira una cuerda floja de funambulista, con momentos de verdadera emoción que tiene su clímax en el paseo por los dos edificios que coronaban el cielo neoyorquino en los 70. Todo ello transicionado por los comentarios omniscientes del protagonista que nos narra la hazaña desde una posición privilegiada. Interpretado por Joseph Gordon-Levitt en racha profesional, dicen que el acento francés que destila en la versión original es de sus mejores actuaciones (yo me conformé con la versión española doblada, en la que el acento era más bien risible). Con una capacidad de caracterización cada vez más camaleónica, toda la película gira en torno a él con una suerte de secundarios algo desconocidos pero necesarios para el desarrollo de la trama. Algo de importancia tiene Ben Kingsley en su papel de mentor, pero como he dicho los otros grandes protagonistas son los impresionantes edificios recreados por ordenador que nos dan una idea de lo que suponían para la gran manzana, tan deudores de lo aportado por el cine que se quedó huérfano tras su desaparición.

“The Walk” es una película que se deja ver, con un inicio un poco renqueante pero que luego la emoción se va adueñando de la trama. Con una capacidad de sorpresa neutralizada por estar basada en una historia real en la que ya sabemos como acabó (pues no, no se cayó al vacío de los rascacielos), Robert Zemeckis se esfuerza en hacer hincapié en otros aspectos del desafío y el resultado es aceptable; sin salirle un peliculón como estamos acostumbrados por el resto de su filmografía, convierte algo digno de documental en un homenaje a la ciudad de los rascacielos y a sus joyas más emblemáticas.

Calificación: Buena

Lo Mejor: La recreación de las torres por medios digitales es tan creíble como si todavía siguieran allí.

Lo Peor: La grandilocuencia de Philippe Petit queda difuminada por la hazaña que realizó

La vería de nuevo: Puede.

La Recomiendo: Para cinéfilos sin vértigo.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt3488710/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Star Wars: El despertar de la fuerza

(Reseña sin spoilers)

Star Wars Episodio VII El despertar de la fuerza poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Star Wars: The force Awakness

Año: 2015

Director: J.J. Abrams (Misión Imposible III, Star Trek, Super 8)

Guión: Lawrence Kasdan, Michael Arndt, J.J. Abrams

Música: John Williams

Fotografía: Daniel Mindel

Reparto

  • Daisy Ridley
  • John Boyega
  • Oscar Isaac
  • Adam Driver
  • Harrison Ford
  • Carrie Fisher
  • Mark Hamill
  • Peter Mayhew
  • Anthony Daniels
  • Kenny Baker
  • Andy Serkis
  • Domhnall Gleeson
  • Max Von Sydow
  • Lupita Nyong’o
  • Gwendoline Christie

El estreno estrella de este final de 2015 es, sin duda, el nuevo episodio de la Guerra de las Galaxias, el séptimo oficial de la franquicia y el primero tras la compra de los derechos de la serie a George Lucas por parte de la todopoderosa Disney (que también es poseedora de los de Pixar y Marvel). Con la vista en varias secuelas y spin-offs que rentabilicen el desembolso realizado por la compra, se trata de una saga que despierta tanto cariño entre el público (no en vano el estreno de la original en 1977 cambió el cine-espectáculo para siempre), y de la que cerca quedan las precuelas que en 1999 intentaron continuar el éxito pero fracasando rotundamente por la exageración de efectos especiales, la proliferación de personajes cargantes y/o demasiado infantiles, la acción adaptada al nuevo siglo pero desvirtuando el concepto inicial, y, sobre todo, la degeneración de una historia interesante en su origen pero pésimamente narrada en tres películas olvidables y repetitivas. Todo esto viniendo a confirmar el gran olfato comercial de Lucas solo comparable a sus desastrosas dotes como director y guionista. Sin embargo todo parece mejorar con el nombramiento de ese resucitador de franquicias que es J. J. Abrams. Ya lo hizo con Misión Imposible III y con Star Trek, que es coger una saga que parecía agotada y ponerla al día con nuevas visiones, giros y tramas que estén a la altura, manteniendo la esencia original. A fin de cuentas, todo se reduce a un buen argumento, y si sabemos que Lawrence Kasdan firma como guionista, podemos respirar algo más tranquilos. Y mi idea es reseñar esta nueva continuación de la saga sin estropear el efecto sorpresa del argumento, así que esta crítica esta libre de SPOILERS que puedan arruinar el visionado.

Han pasado más de 30 años desde la Batalla de Endor y los sucesos ocurridos en “El Retorno del Jedi”, la cinta que culminó la saga galáctica original de George Lucas. Sin embargo, los últimos vestigios del Imperio Galáctico siguen vivos con la Primera Orden, una nueva organización interplanetaria que desea hacerse con el poder en toda la galaxia, y contra la cual lucha la Resistencia, comandada por antiguos luchadores de la Rebelión. Junto con nuevos personajes como Finn, un desertor de las tropas de asalto, Poe Dameron, el mejor piloto de cazas de la Resistencia, y Rey, una recolectora de chatarra del planeta Jakku, antiguos héroes de la Rebelión como Leia, Han Solo y Chewbaca se unirán a una nueva cruzada por restaurar la libertad en la galaxia y evitar que Kylo Ren, un nuevo caballero del lado oscuro de la fuerza se haga con el poder de la galaxia.

Con esta saga, a pesar del destrozo que hizo George Lucas con el rodaje de las tres primeras precuelas, uno no puede menos que sentir cierto cariño y afecto. Nuestro sentido friki del cine, ése que hace que disfrutemos más con naves espaciales o con un tipo con látigo que con las películas de “El Padrino”, se dispara con las películas originales que vinieron en los primeros años ochenta por las historias, personajes y efectos especiales que nos mostraron. Y uno no podía sentir a priori otra cosa más que pavor pensando en si el retomar esta franquicia no sería otro vano intento de explotar la gallina de los huevos de oro mientras se estropean unos personajes o universo de tramas. Pero la espera ha merecido la pena, y J.J. Abrams supera la prueba con nota a base de no cometer los mismos errores que Lucas con el Episodio I, sobre todo. Y es que usar los personajes originales y, en concreto Han Solo, ya era una apuesta segura de éxito. En efecto, el carismático personaje de Harrison Ford era y es uno de los pilares principales de esta saga, capaz de mantener por si solo el peso de una cinta o de una trilogía, a la vez que no acapara todo el protagonismo y cede espacio a otros coprotagonistas. Es de lo que más se echaba de menos en las historias protagonizadas por Ewan McGregor y Hayden Christensen, entre otros muchos errores, y el volver a verle en pantalla es una delicia. Y en esta ocasión Ford consigue salir mejor parado que cuando revisitó a Indiana Jones hace pocos años por cuarta vez, gracias a la historia que se sirve en bandeja y a otros aciertos. Por ejemplo, el uso de efectos digitales CGI están reducidos al mínimo, dando más la sensación de estar frente a maquetas que a pantallas verdes, como ocurrió en los ochenta. Y las luchas con espadas láser están lejos de las fanfarrias y volteretas con las que nos abrumaron con el Episodio I, II y III; son más terrenales, más creíbles, y precisamente por eso tienen más emoción y tensión.

Entre los defectos que presenta El Despertar de la Fuerza, el principal es el conservadurismo de J.J. Abrams para no caer en los errores de las precuelas, alejándose de éstas para acercarse demasiado a la trilogía original. Las situaciones, argumentos y personajes son un calco de cosas que ya vimos en el episodio IV, V, y VI (hasta el punto de que hay quien habla de remake encubierto). Aunque no es un defecto que lastre demasiado la manufactura final, sí que es cierto que la sensación de evocar algo ya visto (tal como apunta Jordi Costa en la crítica de Fotogramas) es continua a lo largo de toda la cinta. Ya sea a través de homenajes directos o más soterrados y sutiles, o del reflejo invertido proporcionado por el juego de espejos con la trilogía original con los personajes y situaciones, la verdad es que esta película está diseñada para contentar al fan más ortodoxo. Y el espectador audaz y menos sentimental, aquél que la nostalgia no le pesa en su criterio, sí que puede echar en falta innovación y capacidad de sorpresa (a pesar de todos los giros argumentales habidos, que no tienen nada que envidiar a los de los años ochenta). Pero a éstos, les sugiero la excelente “Guardianes de la Galaxia”, una puesta al día del género de la space opera (también de Disney por medio de su filial Marvel), con grandes personajes que en nada tienen que envidiar a los de Lucas, y con ese toque macarra que aporta el ser más actual y menos ingenua que el cine de los ochenta.

Pero obviando este fallo, que hace que la nota final no llegue al sobresaliente y se quede en un notable alto (a falta de que el paso del tiempo acabe de calificar esta cinta, superado el entusiasmo inicial y viendo este inicio de trilogía final en su conjunto), el resto es un agradable retorno a un universo y unos personajes tratados con el mayor mimo posible por Abrams (entendiendo “mimo” como la mejor manera de dotar del argumento más digno, sólido y trepidante a una historia y personajes ya conocidos). Rellenando huecos y situaciones de lo que ha pasado en estos últimos 30 años, presentando nuevos protagonistas que cojan el relevo generacional, y con un diseño de producción que sitúa a la nostalgia en su justo lugar (en este sentido, los planos y decorados con las ruinas de antigua maquinaria de las batallas anteriores son geniales, gran metáfora del reciclaje que hace Abrams de toda la imaginería visual de la primera trilogía).

El villano Kylo Ren, en mi opinión, está más que justificado, tanto por motivaciones como por estética; Adam Driver le otorga un gran carisma gracias a su especial físico, y no estoy de acuerdo con los fans más acérrimos que le critican no estar a la altura de Darth Vader. De eso se trata, de aportar otra visión por edad y experiencia. Las nuevas incorporaciones para luchar contra el lado oscuro también son carismáticas; tanto Oscar Isaac como John Boyega nos pueden hacer olvidar al reparto original en muchos momentos. Y mención especial para Daisy Ridley, el personaje femenino con más fuerza de toda la franquicia. Todo lo que Natalie Portman no pudo hacer con Amidala, y lo que Carrie Fisher dejaba entrever (en otra época cuyos personajes femeninos eran meras comparsas) aquí Ridley lo lleva a otra dimensión de protagonismo, haciendo que una gran parte de la trama lo aguante ella sola. Incluso el nuevo robot, BB-8, desbanca a R2D2 en expresividad sin decir una sola palabra, genial soplo de aire fresco frente a los droides ya vistos y explorados hasta la saciedad (junto con C3PO, ellos eran los únicos que repetían en las precuelas, presentando síntomas de agotamiento por dicho tratamiento en unas películas tan flojas).

 Y si a esto le sumamos la partitura de John Williams retomando los temas orquestales originales, que subrayan los mejores momentos como hizo treinta años atrás, tenemos el mejor envoltorio que un guión coescrito por Kasdan y Abrams nos podía otorgar. Más de dos horas que nos proporcionan las mismas emociones que vivimos años atrás, tanto tiempo esperando saber qué sucedía con unos personajes que formaban parte de nuestra imaginería, y que nos deja un gran regusto tras salir del cine. Lo único que espero es que la decisión de Disney de producir una película por año (sumando a las continuaciones del Episodio VII unos spin-offs que explicarán los orígenes de los personajes) no nos produzca una sensación de hartazgo similar a la de “Los Vengadores” y el resto de héroes de Marvel. Porque es demasiado fácil errar el tiro con este tipo de películas, y dar un paso en falso que estropee este universo (y la lleve al lado oscuro) es una situación probable de la que deberían tomar nota los nuevos dueños de esta franquicia.

Calificación: Buena – muy buena

Lo Mejor: Que adquiere las mejores virtudes de la trilogía original y ninguno de los defectos de las precuelas.

Lo Peor: Sensación de dejá-vu con muchas similitudes con la trilogía original.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo:Sí.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2488496/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El puente de los espías

el puente de los espías poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Bridge of the spies

Año: 2015

Director: Steven Spielberg (La Lista de Schindler, Salvar al soldado Ryan, Minority Report, Atrápame si puedes, Munich, Lincoln)

Guión: Matt Charman, Joel y Ethan Coen

Música: Thomas Newman

Fotografía: Janusz Kaminski

Reparto

  • Toma Hanks
  • Amy Ryan
  • Alan Alda
  • Eve Hewson
  • Mark Rylance

De lo mejorcito que hemos tenido en este año marcado por el estreno de todas clases de cine de espionaje (Bond, Misión Imposible, Operación Uncle, Kingsman, Pierce Brosnan), el broche de oro no lo podía poner otro que no fuera el mejor Spielberg que hemos tenido en años. Con un guión de los hermanos Coen que deja al lado la habitual excentricidad de los directores de Fargo y El Gran Lebowsky, Spielberg hace un drama histórico con uno de sus actores fetiche que mejora con los años, poniendo a Tom Hanks a la altura del James Stewart más clásico, bonachón e íntegro (o el Atticus Finch interpretado por Gregrory Peck de “Matar a un Ruiseñor”). Con uno de los escenarios clásicos del género como es el Berlín dividido de los años 60, en plena construcción del muro que separaría el éxodo de ciudadanos en busca de la libertad y la prosperidad, “El puente de los espías” (el puente Glienicke) toma el nombre de la zona tranquila de la ciudad alejada de miradas indiscretas que servía como lugar de encuentro e intercambio de espías prisioneros entre los dos bandos. Con este leitmotiv, Spielberg fabrica un peliculón con dos actos diferenciados que le sirve para plasmar una historia como las que le gustan, de héroes cercanos y familiares cuya mayor virtud es la honradez y la escala de valores inquebrantable.

A finales de la década de los cincuenta el espía soviético Rudolf Abel es capturado en suelo americano ejerciendo actividades conspiratorias en contra de los Estados Unidos. La guerra fría está en su apogeo y la paranoia occidental acerca del peligro atómico sobrevuela la sociedad. Para dar la sensación de que se le proporciona un juicio justo basado en los pilares democráticos americanos, el gobierno contrata al abogado privado James Donovan para que lleve su defensa. Abel es un buen hombre, de edad algo avanzada y alejado del prototipo de espía malvado mostrado por la propaganda, y su forma de ser cautiva a Donovan quien empieza a tomarse su trabajo más en serio de lo que esperaba la opinión pública. Coacciones, amenazas, y poca justicia en el tratamiento legal hacen que el íntegro abogado se tome el asunto como algo personal y defienda con pasión a su cliente, lo que incluso llega a poner en peligro a su familia. La posibilidad de usar el espía soviético para ser intercambiado por prisioneros estadounidenses que estén en la misma situación en territorio ruso es usada como argumento en la defensa, y cobra su sentido cuando poco tiempo después el piloto Gary Powers es derribado con un avión espía en la Unión Soviética. Donovan será el designado para viajar al Berlín más tenso desde la II guerra mundial, en pleno momento de la construcción del muro, y negociar la liberación del prisionero americano, dando muestras de la integridad de un hombre que hace lo que su honor y su decencia le dicta.

Una delicia para disfrutar durante casi dos horas y media, cumpliendo el principal requisito de toda película sobresaliente, que es el que el tiempo pase volando sin que se haga pesada ni nos haga mirar el reloj continuamente. Sus dos partes están claramente diferenciadas, en la que el segundo acto cambia el tono y los derroteros argumentales de lo que parecía inicialmente un drama judicial, lo que le sienta estupendamente bien al ritmo del metraje. Desde la escena inicial nos cautiva la intriga argumental que humaniza al espía enemigo, saliéndose del canon habitual en este tipo de historias. El espía Rudolf Abel es un hombre de a pie, corriente, que en ningún momento reniega de su condición ni traiciona a su totalitario país. Spielberg sabe como no caer en el maniqueísmo fácil, y por momentos pone a los USA y su opinión pública en contra del espectador. Aunque también hay que decir que el contraste occidente-comunismo está polarizado, claro (no es cuestión de mostrar que los rusos eran hermanitas de la caridad). Pero por lo menos se deja claro la posición de integridad del protagonista, lo único sin claroscuros del filme.

Dejando a un lado las lecturas morales y políticas de la película, decir que sobresale la labor de casting realizada, con actores semidesconocidos en alto porcentaje del reparto. Tom Hanks está fabuloso, sí; pero del resto de los actores no se puede decir que nos suenen sus caras, favoreciendo este semi desconocimiento el impacto que sus interpretaciones nos deja. La anodina mujer de Donovan (interpretada por Amy Ryan) la hemos visto en Birdman, pero su look de mujer abnegada en plenos años cincuenta nos deja entrever el papel de mujeres florero de la época, descontenta con las labores que hace su marido pero con poco margen de maniobra para actuar o quejarse. A Mark Rylance le pasa lo mismo: es un actor veterano con un rostro poco prodigado en películas conocidas pero que le viene a Spielberg como anillo al dedo para reforzar el carácter anodino del espía soviético, humanizándolo como pocos harían.

Todo ello aúpa a una cinta que es de lo mejor de Spielberg en los últimos años (claramente superior a War Horse y Lincoln, por ejemplo), demostrando que está en plena forma esforzándose por hacer un cine que resulte novedoso y que no caiga en sus viejos clichés de antaño. Sin resultar espectacular en acción o set pieces, la iconografía que deja después de 141 minutos demuestra que todavía es capaz de dar grandes hallazgos visuales en sus cintas. Sirva como ejemplo la escena final del puente, con una magistral dirección de fotografía, en tonos azules, que logra capturar el momento de la madrugada donde se desarrollaban este tipo de operaciones, con niebla o heladas, digna de todo un John Lecarré (desde luego que Tom Hanks es todo un espía que surgió del frío). Y teniendo ya una visión de lo que ha sido este 2015, podemos decir que es de las grandes cintas del año; oscarizable, dramática, con grandes momentos para el recuerdo, y con ese buen sabor de boca que nos deja el saber que hemos asistido a una nueva lección de cine de uno de los grandes.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: El ritmo, la historia, los escenarios, los actores y Tom Hanks en su búsqueda de la integridad.

Lo Peor: El dibujo polarizado del enfrentamiento de los bloques americanos y comunistas.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Totalmente

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt3682448/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El viaje de Arlo

El viaje de Arlo poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Good Dinosaur

Año: 2015

Director: Peter Sohn

Guión: Meg LeFauve

Música: Mychael Danna, Jeff Danna

Reparto (voces en el original)

  • Raymond Ochoa
  • Jeffrey Wright
  • Frances McDormand
  • Marcus Scribner
  • Steve Zahn
  • Al Buckley
  • Anna Paquin
  • Sam Elliot
  • Jack Bright

Supongamos por un momento que el meteorito que acabó con la vida de los dinosaurios en la Tierra pasara de largo. Con este punto de partida, miles de años después, tenemos una familia de Apatosaurus que se dedican a cultivar la tierra mientras sus tres hijos dinosaurios crecen y ayudan en las tareas. De todos ellos tenemos a Arlo, el más pequeño y miedoso, tan inseguro que en algunas ocasiones más una carga que una ayuda. Tras una desgracia, se ve arrastrado por la corriente de un río lejos de su casa junto con un pequeño y primitivo humano llamado Spot, al que se une y adopta como mascota en su peligroso viaje de vuelta. En una época en la que coexisten ambas especies, la amistad que surgirá entre ellos hará que Arlo aprenda a superar sus miedos e inseguridades y convertirse en ejemplo y ayuda ante su familia.

Tras el último exitazo que supuso “Del revés” (Inside Out) tanto de taquilla como de calidad fílmica, Pixar vuelve en menos de una año a hacernos comprar una entrada de cine y arrastrarnos a la sala. En este caso se vale del subgénero de dinosaurios, que nos puede recordar en algún momento a “En busca del valle encantado”, esos intentos de los 90 de la competencia de Disney por llevarse alguna migaja del pastel de la animación de la época. Con una historia de realización personal marca de la casa (tragedia familiar incluida, que hará a los más pequeños de la sala soltar alguna lagrimita), Pixar usa un recurso argumental curioso para invertir los roles y humanizar al animal protagonista (esto lo hemos visto millones de veces), a la vez que “animaliza” al personaje humano y le hace comportarse como si de una mascota perruna se tratase (esto ya no es tan frecuente en el cine de dibujos). Y lo primero que salta a la vista es el contraste visual entre el esbozo rápido de los dinosaurios, de una simplicidad en los trazos apabullante, y la expresividad máxima lograda con el niño humano, tierna a más no poder. Si algunas veces viendo a Arlo nos parece que Pixar no se lo ha currado mucho esta vez en la creación digital de personajes, al ver a Spot estas dudas se disipan y hará que admiremos el apartado técnico de esta cinta. Y como tercer contraste tenemos unos paisajes verdaderamente asombrosos e hiperrealistas, donde Pixar ha echado el resto y se ve el auténtico salto cualitativo en los avances técnicos. Es gracias a estos paisajes con los que por momentos nos veremos transportados al género del western, como si de una cinta del mismísimo John Ford se tratase.

El problema es que, para lo que es Pixar, en esta película se aprecia un bajón de calidad considerable. Aparte del genial giro argumental del meteorito, el argumento se presenta flojo y repetitivo, con unos minutos iniciales en la presentación de los personajes que nos da la impresión de haberlo visto miles de veces. Esta parte inicial no logra enganchar a pesar de todo lo que veremos después, y luego el resto de la cinta es un viaje iniciático más o menos velado que no consigue que remonte el interés por el argumento. A nivel infantil no hay ningún pero, ya que los niños disfrutarán de esta cinta como todas las anteriores de Disney: alegría, tristeza, risas y miedo, todos los ingredientes mezclados con el habitual mensaje de superación. Es a nivel de adulto donde no vemos grandes guiños en la trama, ni esa complicidad que permite una lectura a varios niveles de edad. “El viaje de Arlo” sale ganando en los momentos en que la pareja protagonista está junta, beneficiándose de una química que destila ternura y simpatía a partes iguales. Una buena película infantil, ideal para que disfruten los peques en estos días de fiesta que se acercan. Pero que se queda a medio camino de la extraordinaria calidad a la que nos están acostumbrando habitualmente la factoría Pixar.

Calificación: Buena / Regular

Lo Mejor: El diseño de Spot, su ternura, y la calidad en los paisajes

Lo Peor: El flojo argumento

La vería de nuevo: Puede

La Recomiendo: Ideal para llevar a los más pequeños, como todo lo de Disney

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1979388/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Ocho apellidos catalanes

ocho apellidos catalanes poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original:

Año: 2015

Director: Emilio Martínez Lázaro (Los peores años de nuestra vida, Carreteras Secundarias, El otro lado de la cama, Las 13 Rosas, Ocho apellidos vascos)

Guión: Borja Cobeaga, Diego San José

Música: Roque Baños

Reparto

  • Dani Rovira
  • Clara Lago
  • Karra Elejalde
  • Carmen Machi
  • Berto Romero
  • Rosa María Sardá
  • Belén Cuesta

Tras posicionarse como una de las comedias más rompedoras de 2014, logrando auténtica cifras astronómicas en lo que a taquilla se refiere, era de esperar que “Ocho apellidos vascos” tuviera su secuela. El maltrecho cine español, siempre necesitado de taquillazos que le den lustre a base esporádicos aciertos que arrastren al público a las salas por millares, ha encontrado comunión perfecta con el grupo audiovisual español Mediaset. La productora de Telecinco y Cuatro está decidida a rentabilizar las obligatorias inversiones en cine impuestas por ley a base de apostar por posibles bombazos e inundar la parrilla televisiva de publicidad encubierta de sus películas. De esta forma, un telediario de cualquiera de ambas cadenas estira durante semanas noticias chorras relacionadas con la película a promocionar, de tal manera que el bombardeo es continuo pero eficaz, amplificando el boca – oreja habitual hasta límites insultantes. Lo hizo con “Lo imposible”, lo hizo con “Ocho apellidos vascos” y lo está volviendo a hacer con esta secuela suya, “Ocho apellidos catalanes”. Dejando a un lado esta desigualdad de condiciones con el resto de la cartelera, nuestro cine siempre se ha caracterizado por no copiar ninguna de las cualidades de otras cinematografías más exitosas, pero sí todos sus defectos como el de hacer secuelas innecesarias como ésta que nos presentan. La primera parte pudo tener cierta frescura mezclando tópicos regionales con la comedia de enredo de toda la vida (ésa que en la que Martínez Lázaro es experto). Pero esta secuela resulta totalmente forzada e innecesaria, un intento de repetir situaciones que en la primera parte estaban cogidas por los pelos (y que funcionaban, a pesar de todo) y llevarlas al extremo para sacar la carcajada del espectador, no teniendo tanta suerte esta vez para acabar perpetrando un subproducto tontorrón y absurdo a partes iguales.

Rafa no ha conseguido superar la ruptura con Amaia. A pesar de que hizo lo imposible para hacerse con su amor viajando de Sevilla al País Vasco, no fue capaz de aguantar mucho tan lejos de su Andalucía y su relación acabó fracasando. Pero ahora Amaia se va a casar con Pau, catalán de pura cepa, y el padre de Amaia, Koldo, recurre a Rafa para que viaje a Cataluña para convencerla de que no es una buena idea y la conquiste de nuevo. Sin que Koldo sepa las verdaderas razones por las que Rafa dejó a Amaia, y sin que esté pasando la relación de Koldo con Merche por su mejor momento, ambos se presentan en la boda para poner en práctica un plan que haga que Amaia se replantee todo. Mientras tanto, conoceremos a Pau y sus tendencias hipsters, a su abuela Roser y su independentismo atroz, y a la wedding planner con alguna inclinación oculta, propiciando el enredo de situaciones cómicas con reivindicaciones territoriales…

Pocas virtudes se pueden sacar de esta cinta, fallando en todo aquello en lo que acertaba su antecesora. Los actores están forzadísimos en su repetición de estereotipos regionales, sin lógica argumental en el diseño de sus personajes (por mucha comedia que sea). Dani Rovira puede que esté más reposado y menos cómico que en la primera parte, lo cual no tiene porqué ser necesariamente malo, pero el guión no le acompaña a la hora de explorar sus capacidades dramáticas fuera de la comedia. Descontextualizado de su entorno vasco, Karra Elejalde no provoca tantas carcajadas, y Clara Lago está totalmente anulada como personaje en esta entrega, dejándose llevar por la historia sin aportar nada a la trama. Pero es que los nuevos fichajes no compensan esta falta de carisma de los antiguos; y así, el personaje cargante de pintor bohemio al que da vida Berto Romero tiene una cierta chispa al principio, pero al final repite tanto sus clichés y las mismas bromas que aburre. Otro tanto ocurre con Rosa María Sardá, para algunos la gran estrella de la función; pero para los que nunca nos ha parecido graciosa, resulta tanto o más cargante que el personaje de su nieto, aportando más que brillantez, estupidez a una trama que se vuelve absurda por momentos. Y si no, que alguien explique qué pintan los personajes de la Guardia Civil del final, salvo algún recorte de guión del que no nos hayamos enterado. O el personaje de Belén Cuesta, tan predecible desde el principio, que nos indica cómo va a acabar la cinta desde el momento en que aparece en pantalla.

Porque las lagunas en su argumento es el gran defecto de la película, tan preocupado en repetir los clichés de la primera entrega y en forzar situaciones que den lugar al humor socarrón, que no se preocupa ni un ápice en la credibilidad o en la construcción de personajes. Un ritmo caótico y un final no por previsible menos forzado, son puntos que restan a la nota final de una película que en ningún momento levanta el vuelo, y donde el humor gamberro se ha cambiado por grandes dosis de melosidad que no hace sino acentuar la falta de química de los personajes. Un intento de hacer “Cuatro bodas y un funeral” pero a la española, y que acaba naufragando lo mires por donde lo mires.

Calificación: Mala

Lo Mejor: Momentos puntuales al inicio de la película. A partir de los 45 minutos de metraje, todo se enreda y pierde la gracia.

Lo Peor: El argumento, los personajes, el intentar repetir el éxito de la predecesora, el bombardeo publicitario al que nos vemos sometidos, y, sobre todo, Rosa María Sardá.

La vería de nuevo: No.

La Recomiendo: No.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt3626742/

Tráiler en You Tube (español):

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